domingo, 10 de mayo de 2009

Articulo


La revolución de las 3D

16 Marzo 2009


Una idea casi tan antigua como el propio cine cambiará la forma que tenemos de disfrutar del séptimo arte de ahora en adelante. Llegan las tres dimensiones a la gran pantalla, y esta vez parece que va en serio. Hollywood piensa en este formato como en la solución a gran parte de sus problemas y se está rascando los bolsillos para llevar sus producciones al mundo estereoscópico; sí, el que hasta ahora vivía marginado en un pequeño número de salas donde se proyectaba en 3D, aunque la experiencia se parecía más a la visita a un parque de atracciones que al ritual cinematográfico. Se acabaron los documentales de animales, el jurásico, las pirámides o los viajes en helicóptero sobre acantilados. La nueva 3D viene cargada de argumentos, historias con principio, nudo y desenlace, actores conocidos y llama a la puerta de los Óscar; esto lo digo sin temor a equivocarme.

En febrero de 2010 una película en 3D ganará una estatuilla, al menos. Es una apuesta segura ya que los dos estudios de animación más importantes (DreamWorks SKG y Disney/Pixar) se han tirado de cabeza a la aventura de las tres dimensiones. Lo que está por venir será una versión mejorada de aquello que ya convenció a muchos (y no terminó de impresionar a otros) en “The Polar Express” (2004) o “Beowulf” (2007), por poner un ejemplo. Filmes que se preparaban en 2D y posteriormente se convertían en 3D con el apoyo de la informática. Esa tecnología que ha estado funcionando los últimos años seguirá utilizándose en ocasiones y será la que permitirá ver en 3D próximamente la popular saga animada “Toy Story” o la que hizo que la nominada a los Óscar este año “Bolt” se pudiese disfrutar en relieve en algunas salas.

Ese sistema, aunque mucho más afinado de lo que se había estado haciendo en décadas anteriores, aún tenía deficiencias de cara al visionado y castigaba a los ojos del espectador cuando se producían transiciones bruscas de profundidad entre plano y plano. Unos efectos que nos obligaban a hacer un esfuerzo y que en ocasiones podía terminar con un dolor de cabeza o un mareo.

Ahora DreamWorks y Disney, entre otros, han puesto sus estudios patas arriba y han empezado a producir en 3D, es decir: el proceso creativo se realiza en tres dimensiones, las pruebas de control en la elaboración de las películas se hacen con las gafas polarizadas puestas para valorar el acabado en 3D… es más, en la creación de profundidad y de movimientos de cámara se emplean habitaciones especiales equipadas con sensores que sirven para recrear el espacio generado por ordenador. Unas revolucionarias cámaras de vídeo conectadas a esos sensores hacen que el técnico vea en la pantalla de la cámara una imagen virtual y tenga la sensación de que al moverse con la cámara está caminando en la estancia que solo existe en el disco duro. Eso permite acercarse a los objetos, probar diferentes ángulos o captar la vibración de una carrera o un salto, tal y como si un camarógrafo estuviese grabando realmente dentro del programa de ordenador. Así se produjo “Monsters vs. Aliens”, de DreamWorks, que llega a los cines a finales de mes de marzo.

“Monsters vs. Aliens” (o Monstruos contra alienígenas) es una cinta de acción animada para toda la familia, con persecuciones, ataques y peleas en la que los hombres (EEUU) echan mano de los monstruos, que se supone que conviven con nosotros desde tiempo inmemorial, para enfrentarse a la amenaza extraterrestre. Todo en 3D (también saldrá en 2D, una adaptación que se realizará digitalmente en posproducción). El filme es una de las películas a ver este año para experimentar la nueva 3D, sus guiños a Spielberg (Close Encounters of the Third Kind, 1977 y E.T.: The Extra-Terrestrial, 1982) y el carisma de sus personajes protagonistas (especialmente el gelatinoso B.O.B.) son razones añadidas que no defraudarán. Facilmente previsible una secuela, como ocurrirá con Kung Fu Panda. No os perdáis la secuencia cuando el presidente de EEUU intenta establecer contacto con el objeto alienígena en un entorno rodeado de tropas que cobra vida en las tres dimensiones.

Disney/Pixar contratacará con “UP” a finales de mayo e intentará mantener el nivel de “Wall-E” pero añadiendo el encanto de las 3D. Otra historia, otro estilo, menos acción, más dramatismo, pero seguro que brillante, como siempre. En julio llegará la tecera parte de “Ice Age” de Fox, posiblemente otra de las animadas que habrá que tener en cuenta para los Óscar, también en 3D. Ojo con “A Christmas Carol” y “Planet 51, el trailer de esta última promete. Una ambiciosa producción española que también saldrá en formato estereoscópico y que parece tener arrestos suficientes para hacerle sombra a los grandes estudios de Hollywood. Este año ya se ha visto “Coraline”, interesante historia en tres dimensiones rodada en “stop-motion”.

Los “cartoons” liderarán el boom de las 3D, aunque la gran cita del año en este sentido será la anticipada “Avatar” de James Cameron. Película en la que el director ha puesto todo su empeño y que podría sentar las bases de las películas de “live action” (las de toda la vida) del futuro. La expectativa está puesta en si será capaz de mejorar lo visto hasta ahora y los grandes resultados de “Journey to the Center of the Earth” de Brendan Frasier. De hecho, habrá una secuela del viaje a las entrañas de la Tierra, nuevamente con Frasier.

Que nadie se asuste, no parece que las 2D estén cerca de su final, pero la revolución está en marcha, la tercera revolución del cine, después del paso del mudo al sonoro y del blanco y negro al color. La lentitud con la que las salas de proyección se están adaptando a la tecnología necesaria para las 3D agudizada por la crisis no contribuye a acelerar el cambio. Veremos qué tal responden las taquillas este año. Si la audiencia responde como pronostican Cameron, Spielberg y otros metidos en el ajo de las tres dimensiones, la transformación cobrará forma en 2010. 2009 será la prueba de fuego.

Ah, no me olvido de las gafas. Por el momento habrá que usar gafas para ver las película en 3D, no serán aquellas de cartón con dos láminas de plástico azul y roja. Más modernas, polarizadas, de lentes en gris siguen siendo poco estéticas. Un problema que las multinacionales de gafas están estudiando cómo solucionar. Según me comentaron, se prevé que en un tiempo, si el negocio de las 3D funciona, nuestras gafas habituales (de ver o de sol) servirán en los cines.

Al parecer Spielberg vaticinó hace poco (según me comentaron en DreamWorks) que el futuro también traerá salas de cine donde estaremos tumbados en lugar de sentados y la pantalla será como una bóveda que dará la impresión de rodear al espectador, por supuesto en 3D. No sólo la acción vendrá a nosotros, creemos que formaremos parte de ella…

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